Por Ana Salazar Cabarcos
Me pides que te ame
pero tengo seco ese deseo,
pones a mis pies el mundo,
pero… ¿para qué?
si no tengo vida.
Deseas mi
pasión pero,
cielo; tengo el corazón oxidado,
me ofreces tu amor,
pero… ¿para qué?
sería desperdiciarlo.
Quieres que te bese eternamente,
más mis besos están cansados,
me ofreces los tuyos,
pero… ¿para qué?
mejor busca otros labios.
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